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El origen es la expresión más profunda del alma vitivinícola de Pago del Vicario. Este vino nace de una búsqueda auténtica por reencontrar la esencia del viñedo y rendir homenaje al legado viticultor. Procedente de la parcela más antigua del Valle de San Clemente, plantada en 1901, su uva Mencía encapsula más de un siglo de historia en cada sorbo.
Elaborado a partir de viñas centenarias, se convierte en el vino más emblemático de la bodega por su elegancia, equilibrio y complejidad. Su elaboración refleja la conexión entre variedad, terruño y tradición, ofreciendo una experiencia sensorial que va más allá de lo técnico para rozar lo emocional.
A la vista, presenta un color rojo picota vivo con reflejos frambuesa, de capa media-alta y aspecto limpio. En nariz, se muestra intenso y profundo incluso sin agitar la copa: destacan las notas de grosella negra madura, matices minerales propios del suelo y sutiles toques de crianza. Al oxigenarse, afloran recuerdos de ebanistería fina, café y ahumados, sin perder la presencia clara de la fruta.
En boca, su textura aterciopelada y taninos redondos crean un recorrido largo y elegante. La amplitud gustativa está acompañada por un fondo mineral y la permanente sensación de autenticidad varietal, con ese carácter que recuerda que sigue siendo, sobre todo, una gran uva bien interpretada.
Ideal para consumir entre 14 y 18 ºC, es un vino de guarda y reflexión, perfecto para quienes buscan profundidad y autenticidad en cada copa.